Como quiera, de las cosas que más me perturba en discusiones de literatura es cómo deciden cuales son los libros ‘mejores’. Determinar el valor de un cuento es simple. Sin embargo, se ha complicado últimamente hasta llevar el proceso a un nivel ridículo. Creo que se ha perdido la noción de que el lector es quien realmente decide qué de lo que se lee es bueno y qué no.
El rol de los autores es proveer contenido para los lectores. El rol de los lectores es, obviamente, leerlo. Los críticos literarios son una ridiculez absurda que existe completamente aislada de la realidad de los lectores. Los críticos hacen lo mismo que los lectores, leen los libros y los recomiendan, o no. Pero, lo hacen casi siempre desde una perspectiva un poco distanciada de lo que los lectores perciben como su realidad literaria. Los lectores normales no comparan libros o cuentos con otras obras clásicas, ni encuentran todos los detallitos escondidos que se tienen que estudiar para entender.
La verdad es que, aunque muchas cosas tienen que ver, lo que se tiene que entender es que las razones reales son las más imparciales.
En su defensa, la mayoría de los críticos reseñan algo principalmente para escritores, o expertos como ellos, que buscan leer algo que les prometa una aventura más provechosa. El propósito de lo aquí escrito no es hablar mal de los críticos literarios.
Volvamos al tema principal. Ya que se puede analizar los diferentes roles con más detalle, es fácil ver por qué el lector es quien realmente decide qué es un libro clásico y qué no. Su determinación sólo es basada en otros aspectos, algunas de las que tal vez los autores no están consientes.
¿Qué define una novela clásica? -Y no hablo de estilo, ni periodo literario. Me refiero a lo que convierte una novela en una clásica-. La verdad es que, aunque muchas cosas tienen que ver, lo que se tiene que entender es que las razones reales son las más imparciales. Todo se simplifica a cantidad de unidades vendidas, y la opinión general del público. El análisis crítico no tiene que ver, no importa. Si la técnica del autor es considerada mala por los demás escritores pero el libro vendió tanto que nunca ha dejado de tener ediciones, crea un furor de películas y adaptaciones y juguetes y todo lo demás… desafortunadamente ese libro tiene potencial para ser un clásico. Porque ESO es lo que determina el valor de algo escrito, la reacción y el recibimiento del lector. Lo demás son opiniones.
Reseña: ‘La carta’ – José Luis González, La pérdida del realismo.
0 comments Posted by JediDork at 7:39 AMEs difícil encontrar un cuento que pueda contener todas las características de un género literario, en un lugar; un cuento que recoja todo lo que ‘hace’ un género. José Luis González no solamente logró reunir la esencia del realismo en un cuento, lo hizo en uno corto.
‘La carta’ es quizás el relato más famoso de él, aunque recibió multitud de premios por otras obras y libros publicados. Su estilo nunca deterioró. Siempre mantuvo una forma estándar cuando escribió, sean novelas, cuentos o ensayos. Sus temas eran puros realistas, acerca del menosprecio y la opresión del puertorriqueño en el mundo real. En ‘La carta’ vemos un vagabundo escribiéndole a su madre, mintiendo acerca de su condición económica. Nos deja con un sabor amargo y triste. La pena es un valor importante en la mayoría de la literatura de José Luis González. En casi todos sus relatos hay por lo menos un personaje que sufre de algún cantazo emocional, o experiencia un cambio de percepción del mundo.
El lenguaje de José es bien fácil de entender. Aunque imita el hablar cotidiano, no utiliza un español rebuscado. Sus narraciones son simples, cortas y cualquier lector puede terminar sus cuentos y entender todo. No es un rasgo común en el realismo. Quizás hasta su escogido de palabras era una crítica al mundo. Tal vez decidió no usar palabras difíciles. Nunca sabremos.
"...el realismo no debe ser un movimiento literario, ni arte. Es un pedido de ayuda, es una advertencia..."
‘La carta’ es un relato corto pero es sumamente amplio en significado. Las connotaciones sociales que implica son agravantes. La crítica social es sólo pareja a la indiferencia del ser humano. Toca tantos temas simples con unas pocas palabras. La narración de este cuento es interesante, porque mezcla un narrador omnisciente con otros personajes. Se puede ver en otros cuentos de González, cómo los narradores cambian a través del relato. El juego con la forma de contar la historia es una de las cosas que más entretiene al lector, y más da ganas de seguir leyendo. Es algo constante en González y puede ser una herramienta importante si es utilizada bien. El narrador omnisciente es clásico, sin embargo la mayoría del cuento es contado de una manera moderna, mostrando los datos incubiertos.
Sus finales siempre dejan al lector en un estado pensativo, y en este caso es igual. El tema es tan cotidiano y cultural, que el lector no tiene más remedio que reflexionar un poco de su propia vida. Las implicaciones y el juego de narradores es perfectamente usado.
José Luis González sirve como una inspiración a todo autor, ilustro o nuevo. Es más, sirve como una inspiración para el mundo entero. Toda la literatura Realista trata de convencernos de que hay algo en la vida que se debe mejorar, que estamos haciendo algo mal -aunque nos lleva a pensar que el autor es igual a nosotros y, por ende, hace las mismas cosas que el resto de los habitantes. Entonces, ¿por qué tan justificado el autor realista? ¿Se cree diferente?- y los autores realistas utilizan la literatura para tratar de cambiar el razonamiento crítico y el comportamiento de la audiencia. En teoría, el realismo no debe ser un movimiento literario, ni arte. Es un pedido de ayuda, es una advertencia de que estamos empeorando nuestra calidad de vida.
Quizás por tener autores tan efectivos como José Luis González, quien escriben cuentos y novelas tan ricas para leer, tan importantes para la literatura que se deben mantener como tesoros históricos, que han convertido el realismo en una herramienta comercial, se ha perdido el significado real y el propósito del realismo literario.
El genero de ciencia ficción, como se conoce en el siglo 21, era casi inexistente cuando Verne escribió esta novela. Por ende, los factores por los cuales se caracteriza este genero en la actualidad no se encuentran. El contenido no está lleno de violencia rápida y no es tan orientado a la acción, las batallas, etc. El texto se lee rápido, pero gira más en torno a la aventura y a los descubrimientos que hayan los personajes en el camino, en vez de batallas increíbles. La experiencia de esta lectura es más como una clase de arqueología interesante, no tanto como una película que desborda con sangre. Logra entretener al lector solamente con el contenido detallado y refrescante. No utiliza muchos recursos adicionales.
La trama es bastante lineal; un suceso lleva a otro, sin momentos confusos. Se concentra en tres personajes, lo que hace la historia fácil de seguir, y el desarrollo de los personajes bien personal. Es narrada como una anécdota, por lo que un lector astuto puede adivinar que, por lo menos el narrador, sobrevive. Mientras la historia progresa, los descubrimientos y los peligros amplifican en intensidad, creando una anticipación en el lector que va aumentándose sutilmente y llega desprevenida.
En la obra de Verne, se puede notar el lenguaje antiguo del siglo 19, pero no se apodera del contenido. No abunda con palabras innecesarias, y va directo al grano. La síntesis se puede ver claramente, lo que puede significar influencias, o interés, en la literatura moderna. El primer indicio de la síntesis se puede notar en el título. El título es un resumen de la novela. Con leer el nombre, se sabe inmediatamente lo que ocurre en la historia. No utiliza retóricas, símbolos, ambigüedades, etc. No pierde el tiempo del lector.
La novela es narrada en primera persona-secundaria, un punto de vista inusual y difícil de utilizar. El sobrino del científico Lidenbrock, Axel, nos cuenta la aventura como si él mismo fuera un personaje secundario. Esto no significa que no tiene importancia en su relato.
La novela cuenta la historia de un descubrimiento científico increíble y de la aventura de tres exploradores -Lidenbrock, Axel y Hans-, llena de peligros, acción y elementos fantásticos. Todo ocurre en el año 1863. Aunque comienza la historia en Hamburgo, los personajes viajan a diferentes áreas de Europa, hasta llegar a Islandia. Desde este momento en adelante, los personajes reanudan su trayectoria dentro de las cuevas y los tubos subterráneos de un volcán.
Verne no rompió estándares lingüísticos y no creó un personaje que perduró en el tiempo. Lo que sí hizo fue escribir una novela que fue reconocida mundialmente, que influenció un genero literario y que lo llevó a ser considerado por muchos como el padre de la ciencia ficción.
Cuando el profesor Lidenbrock se apodera de un libro antiguo islándico de Snorri Sturluson, quien supuestamente había encontrado la manera de llegar al centro de la tierra, se obsesiona con descifrar el texto. Finalmente logran obtener las coordenadas precisas, y con la ayuda de un guía llamado Hans Bjelke, encuentran la entrada al primer túnel por el cual comienzan a descender. A medida que atraviesan diferentes túneles y pasadizos, encuentran evidencia de las diferentes etapas del planeta tierra y de las diferentes especies que abundaban en el pasado.

El texto ha sido tan debatido que realmente es casi imposible dividir cuales son los temas centrales y cuales no. “El viaje hacia el centro de la tierra” se puede interpretar como un reto a la ciencia de esos tiempos. Muchos lo consideran simplemente un elemento simbólico. ¿Era el viaje hacia el centro del mundo en realidad un viaje hacia el centro de sí mismo? El querer explorar, aventurar, encontrar, esas ganas íntimas del profesor, se pueden mirar como una búsqueda hacia el centro de él; una búsqueda interna. Puede representar la investigación infinita de la ciencia; evidencia de que siempre hay algo que buscar, que encontrar, que no se debe quedar la sociedad complaciente en un punto en el tiempo.
Tal vez se ha complicado la teoría de esta novela a una severidad que no era la intención del autor. Por eso todo es una especulación. No te quedas con un sentimiento de moraleja, no sientes que hay unos valores que el autor te está queriendo empujar. Tal vez sólo es una aventura que entretiene.
En mi opinión, el conflicto principal de los personajes es la supervivencia; tienen que salir vivos. El profesor se concentra tanto en su búsqueda, que a veces, si no fuese por sus acompañantes, hubiera muerto. La obsesión inicial, de ver si realmente existía un camino hacia el centro del mundo, se convierte en una lucha continua para sobrevivir. Creo que el tema secundario podría ser algo tan simple como una moraleja conocida: “La curiosidad mató al gato”. No todo lo que parece ser algo, necesariamente es lo que parece ser. El juego y la aventura se convirtió en un peligro real. Incluso, cuando el profesor pierde esperanzas de volver a la superficie, está dispuesto a dejar todo atrás por tal de salir. Se da cuenta de que su tenacidad torpe podría significar la muerte de no sólo él, si no de su sobrino. Todo cambia en torno a encontrar una manera de salir, y se olvidan de la gloria, de la diversión inicial.
Claro, los descubrimientos tienen su recompensa al final, cuando todos son reconocidos mundialmente y abren las puertas al hallazgo más importante en la historia. Verne convierte a sus personajes en héroes pero el grueso de la historia es una lucha contra el tiempo para salir con sus vidas intactas.
En mi opinión, todavía la novela es mejor que muchas otras obras publicadas en el sigo 20. Tiene ingenio, trama, acción, credibilidad difícil de duplicar y muchos otros rasgos que hacen la obra una joya. Increíble que algo que se escribió 145 años atrás todavía preserve ingenuidad y pueda entregar una historia tan llena de fuerza e impacto.
Verne no rompió estándares lingüísticos y no creó un personaje que perduró en el tiempo. Lo que sí hizo fue escribir una novela que fue reconocida mundialmente, que influenció un genero literario y que lo llevó a ser considerado por muchos como el padre de la ciencia ficción. Fue escrita en un momento donde la ciencia era ineficiente, tenía mucha especulación. La novela fue un salto en el tiempo, un empuje hacia el futuro. Por muchos años, hasta se pensó que lo que decía Verne era arqueológicamente correcto. Tardó años para poder comprobar que los datos eran falsos, e imposibles. Gracias a que Verne decidió inventarse que había un camino hacia el centro de la tierra, y decidió utilizar la ciencia como el medio para darle verosimilitud, es que ahora podemos apreciar las maravillas científicas que nos rodean, y observar la fantasía desde un punto de vista único.
El lenguaje es complicado. Fuentes utiliza tantos detalles y comparaciones que tienden a distraer al lector de la trama. No que la trama sea algo tan increíble que se vea afectado por una distracción, o dos. Abunda demasiado en descripciones que logran, de una manera u otra, pintar un escenario pero entre los miles de detalles innecesarios y las metáforas que siempre hacen alusión a cierta parte femenina, sólo se encuentran unas historias que resultan ser simples, y hasta ordinarias. Los cuentos quieren parecer más misteriosos de lo que son. Desafortunadamente, el resultado es predecible y carece de sorpresas. Si éste era el propósito de Fuentes, pues lo logró.
Abunda demasiado en descripciones que logran, de una manera u otra, pintar un escenario pero entre los miles de detalles innecesarios y las metáforas que siempre hacen alusión a cierta parte femenina, sólo se encuentran unas historias que resultan ser simples, y hasta ordinarias.
Los métodos literarios utilizados se ven repetidos en varios de los cuentos y no son muchos. Más de un cuento está escrito en forma de diario, otros en primera persona, y el último en segunda. Nunca logra hacer que te envuelvas completamente en el texto. Siempre sentí que estaba leyendo. No me hizo olvidar el mundo. Lo contrario, me vi hasta brincando párrafos en ciertas partes, sin afectar la trama.
No puedo decir que veo influencias de la literatura de ciencia ficción moderna, o de los elementos sobrenaturales que tanto anuncia, aunque hace referencia a ellos. Un cuento de unos androides, que me hizo pensar: “¡Por fin! ¡Algo interesante!”, resultó ser el peor de los casos.
Admito que aunque no es el mejor libro de relatos sobrenaturales, Fuentes sí experimenta con algunos elementos de ficción, y esa experimentación es bueno verla porque puede influenciar a más escritores a querer hacerlo mejor. Lo único que pido es que por favor nunca más vuelvan a comparar una ventana con una vagina. Hay demasiadas formas mejores de decirnos que la ventana estaba abierta.
Patrick Suskind, hijo de reporteros y escritores, demuestra sus genes literatos cuando leemos ‘El Perfume’. Una historia increíble, que no deja de serlo a través del tiempo. Un joven francés, Grenouille, es prácticamente empujado hacia el mundo y rechazado desde el nacer. Lo interesante de él es que nació incapaz de emitir olor. Sin embargo, tiene un sentido del olfato ultra-potente. Además de esta característica inusual, el personaje nos enamora con su carisma y planes egoístas.
La novela es moderna. Utiliza un lenguaje preciso y hermoso. Crea una ambientación perfecta, amplia con descripciones que no son excesivas. Suskind escoge perfectamente los detalles que menciona, y la forma de describir las cosas, para que no aburran al lector, y, sin embargo, crearle una visión exacta del paisaje o de la localización. Más importante que todo lo demás es que la mayoría de los detalles son de factores olfativos. El texto completo es basado en olores.
Es casi surrealista el nivel de detalle que esta novela contiene. Todos los olores que Grenouille encuentra, todos los componentes de diferente perfumes, las combinaciones nuevas, los procesos de creación, las herramientas, los olores del mundo… es tan fabuloso ver tanto detalle expuesto de una manera tan original, que causa un poco de delirio. Suskind es un maestro, y de los pocos que puede decir que logró hacer que sus lectores olieran su novela.
Al igual que de olor, él carece de amor, y pretende hacer que lo amen si crea un perfume que cause esa reacción.La novela es narrada en tercera persona, omnisciente. El autor nos deja saber todo sobre todos los personajes. Desde sus pensamientos, hasta sus muertes inevitables. Es bastante fácil de leer, sin interrupciones irritantes, ni temas que nos alejen del conflicto central. Todo ocurre de una manera que tiene que suceder.
El joven Grenouille es un pobre ezclavo por la mayoría de su vida infantil, hasta que logra, gracias a su rasgo importante, conseguirse un lugar bajo la tutela de un gran perfumista, Baldini. Aquí comienza a aprender a controlar su don, y cómo utilizarlo para su provecho. Comienza a poder dominar las emociones humanas, creando olores específicos. Luego el joven tiene unos impulsos incontrolables que lo llevan hacia convertirse en un asesino, para poder crear el mejor perfume del mundo.

La trama se puede ver de muchas maneras diferentes pero, en mi opinión, el perfume que crea Genouille simboliza el amor que él busca por toda su vida. Al igual que de olor, él carece de amor, y pretende hacer que lo amen si crea un perfume que cause esa reacción. Al darse cuenta de que no puede, se rinde y acepta el final inevitable. Nunca lo amaron, y él nunca amó.
Se tocan muchos temas secundarios, como el interés, la codicia, la hipocresía, etc. Todos estos pueden ser sólo una mascara liviana para Suskind poder crear un ambiente irritante para Grenouille. También pueden ser una crítica a la humanidad. Estos son debatible, y realmente no son tan impresionantes como el dolor interno de Grenouille.
El personaje desea ser amado y no lo consigue. Decide crear una manera para crear el amor pero es imposible porque él no siente amor. Esto se demuestra perfectamente cuando se convierte en un asesino. Le ‘roba’ el olor a muchachas jóvenes, para su propio interés. El hecho de que no le importa que mate a seres humanos, los que él tanto quiere que lo amen, demuestra una frialdad incomparable. Realmente no le importa la vida humana, excepto la de él. Todo su conflicto es egoísta. Él busca crear una manera de que lo amen, no crear un amor que se pudiera compartir.
Cuando salió la novela en el 1985, recibió una fanaticada inmediata. Todavía, más de 20 años después, es buscada y considerada una obra maestra. Empujó la literatura un poco más, al demostrar una forma original de contar una historia. Muy pocas realmente pueden sostenerse al lado de esta novela, especialmente las obras más nuevas. Considerando que fue publicada casi en el siglo 21, se siente bien encontrar una novela como ésta, que tiene la capacidad de despertar nuevamente el interés en la lectura.



