-Sólo llevamos dos días aquí. ¿Ya te vas a quejar de todo?
-¡Sí!
Los amigos rieron juntos, mientras hacían su ronda de guardia. La noche era silenciosa y escalofriante. Las barracas eran como un panal vacío. Sólo los soldados en guardia andaban visibles. Sus pisadas levantaban leves nubes de arena tan fina que parecía polvo. De noche el suelo del desierto entero se veía blanco, como si caminaran en sal. Fabián miraba a su alrededor, aunque la luz de los focos estacionarios no dejaban ver más de varios pies de distancia. Todo alrededor de ellos era una pared negra. Un abismo horizontal. Una boca abierta con ellos en el centro. La noche los encarcelaba. David, a su lado, inspeccionaba su rifle y caminaba por instinto. Escupió y dijo con tono de aburrimiento:
-¿Para qué tenemos que hacer estas malditas rondas? No es como si alguien nos fuera a invadir. Es más, apuesto un día de descanso a que nunca ocurre algo mientras estamos en esta base. De hecho, ¿cuánto tiempo es que estaremos aquí?
-Ya te dije, cuarenta días. Después nos movemos hacia otra base para hacer exactamente lo mismo. Y ojalá no veamos algo raro mientras estamos aquí, tú serías el primero en salir corriendo.
-Claro, Fabián, se me olvida que eres el valiente…
-¡Fabián! Chico, te espaciaste de nuevo. ¿Me escuchaste?
El joven despertó y se sobó los ojos. Se rascó la quijada sin afeitar. Respiró hondo y botó el aire a la misma vez que comenzó a mover su silla de ruedas.
-Perdóname, Julio…
-Ya qué importa. No haces más que dormir, pendejo.
El grupo de amistades se rió en conjunto. Fabián siguió empujando su propia silla, estoico hacia el insulto repetitivo. El día era claro, la brisa refrescante. El puente por el que andaban se meneaba con el paso de los autos. Debajo de ellos el agua parecía incitar a zambullirse en sus honduras. El oleaje era rápido, la corriente parecía empujada por el aire. Todo a su alrededor tenía algo que hacer.
-Mejor pregúntame otra vez y ya.
-Te pregunté si te recuerdas de cuando nos encontramos en el hospital. ¿Te recuerdas de ese día?
-Claro.
Julio se volteó hacia las amistades que los acompañaban:
-¡Llevaba tres noches corridas llorando como una nena! Fui a su cama para decirle que se callara la boca y ahí fue que me di cuenta de que era Fabián. Hacían cuatro años que no lo veía.
Fabián ni cambió su vista del horizonte. Se le hacía fácil ignorar las acusaciones vacías. Julio acomodó su brazo derecho, guardó la mano en su bolsillo para que no estorbara.
-Tuve que quedarme con él casi todo el tiempo, porque si no se volvía una mierda solo.
-No fui el único que volvió herido…
-¡Herido volví yo! Tres balazos en el pecho y uno en la pierna. ¡Tú llegaste apendejáo’!
Los autos en el puente corrían veloz. El eco de sus motores era fuerte, tan cerca de ellos, que le incomodaba a Fabián. Sus brazos seguían empujando las ruedas de su silla…
Un ruido momentáneo, como el deslice de una culebra en la grama, hizo detener a Fabián. David siguió hacia delante.
-¿Qué te pasa?
-Creo que escuché algo.
Esperó un instante, mirando la sombra gigante que parecía consumir el planeta sólo a unos pies de él. Le pareció ver algo moverse pero no estaba seguro. No pudo definir… en el borde de la luz vio la arena blanca moverse.
-Algún animal, o algo así.
-Puede ser.
Siguieron caminando. Detrás de ellos sintieron otros soldados que también tenían ronda de vigilancia. Eran de su tropa. Fabián se volteó para saludarlos y lo que recibió fue una salpicadura de sangre en la cara. El cuerpo del soldado cayó inmediatamente al piso, con un roto en la frente. A Fabián le tembló el labio. David lo agarró y se tiraron al suelo. Rápidamente se encendió una alarma y los focos de emergencia brindaron aun más luz al campamento. Estaban rodeados. Figuras negras, encapuchadas, escondidas entre las dunas y la arena, comenzaron a disparar hacia el interior de la base. Los demás soldados corrieron, esparciéndose por el perímetro como hormigas. En la luz se podían ver balas volar por milisegundos hacia ellos. Fabián miraba a su alrededor, sin saber a donde apuntar su rifle; todo se convirtió en un escándalo, un tumulto de ruidos, griterías, disparos, órdenes. Sintió el agarre de David en su espalda, jalándolo a sus pies.
-¡Sígueme!
Corrieron a ciegas por el desorden, el eco abundante a su alrededor…
-Llorabas tanto que tuve que darte algunas bofetadas, para que te tranquilizaras. Estabas loco por morirte. Cuando nos dijeron que nos iban a traer devuelta yo les dije que no quería, que yo estaba bien; yo podía seguir luchando pero los muy cabrones me rechazaron.
-Tienes un brazo paralizado, Julio. ¿Qué pretendías que fuera a suceder?
-¡Sólo hace falta una para disparar! Yo todavía soy útil. No como tú, que te jodiste.
Eran los únicos dos veteranos en el grupo de amistades. Fabián se burló del último ataque personal. Julio nunca cambiará. Se detuvieron cuando escucharon un chillido de gomas y una bocina. El impacto de los automóviles retumbó por todo el puente y a todos lados cayeron pedazos de vidrio. La bocina de uno de ellos se quedó encendida, mientras el humo comenzaba a regarse por el aire.
Los muchachos miraban desde lejos, hasta que se encaminaron hacia el accidente. Todo sucedió en un instante. Un auto que venía demasiado rápido, conducido por una adolescente, se estrelló contra los carros detenidos y voló. Fabián siguió con la vista cómo el auto se descarriló y se trepó en el borde. Ondulaba entre una mitad sobre agua y la otra sobre el puente. Permaneció quieto, estable, nadie se movió por miedo de que se terminara de perder el equilibrio. Fabián observó la joven que estaba sentada dentro, aterrorizada. Ella le devolvió la mirada. Y con un crujido de metal, como un último grito de auxilio, lentamente se cayó al agua…
Cayeron en un refugio pequeño, una trinchera ocupada con dos compañeros y una metralleta estacionaria. Fabián permaneció sentado y vio uno de los soldados caer muerto a su lado. David miró sobre la superficie y disparó sin rumbo con un grito salvaje. Una explosión sonó demasiado cercana y parte de los escombros se desbordaron hacia el centro de la trinchera. Fabián se cubrió la cara y trató de ponerse en cuclillas para disparar junto a David. Sus piernas lo traicionaban. Sujetaba el rifle como a un hijo. Alguien le agarró el cuello de su uniforme y lo levantó.
-¡Dispara, coño!
Fabián apretó el gatillo y lanzó balas hacia la oscuridad. Frente a él, la arena explotaba cuando las balas perdidas se enterraban. Vio compañeros corriendo, vio más muertos. David recargaba su arma.
-¡Tenemos que salir de aquí!
-¿Cómo? -respondió Fabián.
-Cuando yo te diga, corre hacia el centro de la base. Ahí estaremos más lejos. Yo te cubro. Cuando llegues, grita mi nombre, yo salgo y tú me cubres.
Fabián miró detrás de él, todo lo que tenía que correr. Las piernas le temblaban pero se preparó. En ese instante una granada cayó dentro de la trinchera.
-¡Corre! ¡Corre!
Fabián y David, ambos brincaron sobre el borde y corrieron. Un segundo después la trinchera explotó con un soldado todavía adentro. La explosión los tumbó al suelo, y Fabián escuchó un grito de David. Rápidamente miró hacia su amigo y lo vio boca abajo y gritando. La explosión le había quemado la mayoría del rostro y le faltaba una pierna. Levantó la mano hacia Fabián, llorando algo incomprensible. Fabián no podía creer lo que veía. Se puso de pie, aterrado, petrificado. David lo llamaba pero Fabián se encogía del miedo. El instinto lo sobrecogió. Dio la vuelta y se fue corriendo, dejó a David atrás. A su espalda escuchaba los gritos de su mejor amigo, alejándose de él como un recuerdo antiguo.
Corrió por encima de cuerpos, entre disparos cruzados, junto a más explosiones, ignorando órdenes que le gritaban sus superiores y llamadas de ayuda, sólo buscando refugio. Sintió un pinchazo en la cintura. Cayó desbocado. No podía respirar. Se pensó muerto. ¡Un disparo! ¡Le dieron! Agarró la arena, aunque no sentía dolor. Decidió tratar de entrar en una de las barracas. Se trató de levantar pero no podía. Las piernas no respondían. Trataba de patear, de moverlas, pero nada. Fabián gritó de llanto, gritó de miedo. Se agarró una pierna y no la sentía. Buscaba a su alrededor pero estaba solo. Sollozó…
El pánico se regó por el puente. Todos fueron al borde a ver el auto hundiéndose lentamente entre las olas. <<¡Socorro!>> Gritaron. <<¡Alguien ayúdela!>> Las redes se llenaron con llamadas telefónicas.
Fabián observaba el auto. Sus amistades eran de los primeros en llegar al borde. Todos miraban desde lejos, todos pedían ayuda, todos querían algo de alguien más. Se trepó al borde, con esfuerzo extremo de sus brazos, y logró voltearse hacia el agua. Respiró hondo y se dejó caer.
El impacto le dolió más de lo que esperaba pero logró llegar hasta donde había caído el auto. Se zambulló y se empujó con sus brazos lo más que pudo. En la oscuridad del océano no podía casi ver. Siguió descendiendo hasta encontrar el auto, vertical y como una roca. Se acercó a la ventana y vio que la joven le estaba dando con sus manos al cristal. Estaba corto de aire.
Le hizo señas de que se alejara y sacó de su bolsillo una navaja. Le pegó con el talón al cristal y como un torbellino entró el agua en el auto. La muchacha agarró la mano de Fabián y se empujó hacia fuera. Siguió nadando hasta la superficie.
Fabián se empujó con sus brazos pero ya estaban débiles. Necesitaba demasiada fuerza para subirse y no tenía suficiente aire. Dejó de moverse. Flotaba entre toda esa agua libre. Hacia arriba la vista era increíble. La ondulación del agua parecía cristal. El sol era un diamante vivo. Acá abajo los sonidos y los recuerdos se amortiguaban. Todo se alejaba. La realidad no dolía.
Fabián sonrió.
El día realmente era lindo hoy. Y por primera vez en mucho tiempo, Fabián no sintió miedo.
Admito que Quiroga es mejor que yo pero siempre me gustó su interés en los animales. Así que aquí va mi intento a hacer un cuento con animales:
El rey Dionisio
Al terminar de comerse el banquete solo, le tiró un pedazo de pollo a los sirvientes y llamó a las esclavas para que lo bañaran. Los sirvientes se repartieron el pollo entre ellos y saborearon el único mordisco de comida que tendrían en el día.
En las afueras del castillo, los habitantes del pueblo y los animales carnívoros de la jungla se mueren de hambre. Todas las mañanas, los grupos de cazadores del rey entran en la jungla y recogen todo lo comestible para guardarlo en un almacén privado.
Esa noche, los tigres, teniendo hambre y nada para comer, olfateaban ferozmente siguiendo el único rastro de carne que encontraban en el aire. Se reunieron frente a las entradas del pueblo, donde ocurrió una recolecta de todos los animales hambrientos que fueron llamados por la comida almacenada del rey. Invadieron el pueblo y corrieron por las calles gruñendo y salivándose, dirigidos directamente hacia el castillo. Ignoraron los residentes, que se escondían en sus casas y miraban por las ventanas la ola de alimañas y cuadrúpedos salvajes.
El estruendo llegó hasta el cuarto del rey, donde dormía en una cama enorme, y lo despertó. Sin poder ver lo que ocurría, ni poder salirse de la cama solo, gritó a sus esclavos para que lo buscaran pero nadie fue. Los esclavos y los sirvientes se escaparon cuando vieron los animales feroces regarse por los pasillos del castillo y mordiendo cualquier persona que encontraran de frente. El único que quedaba dentro era el rey Dionisio y temblaba con miedo, lloraba porque nadie lo fue a rescatar.
Después de apoderarse del castillo, el tigre más grande caminaba lentamente por un pasillo, buscando la comida que sentía tan fuerte en su nariz. Detrás de él, otros lo seguían, hasta que llegaron a una puerta abierta donde vieron una cama enorme, con un cuerpo gigantesco acostado. Los tigres se lamieron los labios mientras se subían a la cama del rey. Dionisio les tiró con cojines, les gritaba, trataba de ahuyentarlos pero lentamente más y más tigres se treparon encima de él. Cuando escucharon los gritos, los esclavos sonrieron y abrieron las puertas del almacén para repartir la comida entre los del pueblo y los animales.
El joven se acerca al cristal. La boletera lo mira con angustia y aburrimiento.
-Dos, para Ten Thousand B.C.
-¿Cual? –dice ella, confundida.
-Diez mil B.C.
-¡Ah! Los diez mil años de Cristo…
-¿Perdón? ¿Los qué?
-La película que dijiste…
-¿Diez mil años de Cristo? –el joven mira a la boletera con una risa en la cara-. ¿Cristo vivió diez mil años? ¡Con razón la Biblia es tan larga!
Todos en la fila se comenzaron a reír de la boletera y a mofarse de la ridiculez de unos diez mil años de Cristo.
-¡Esa película debe ser bien vieja, porque todavía no han pasado diez mil años desde que vino Cristo!
Más risas, más mofas. La boletera mira a su alrededor sin saber qué decir. Sujeta los boletos del joven, inmóviles en su mano. Más risas, más mofas. Le apuntan con el dedo y se ríen. Todos en la fila se ríen, todos se dan palmadas en la espalda, todos se doblan por la falta de respiración. Los empleados al lado de ella también se ríen. Todos se ríen. Un señor cae al suelo, su mano en el pecho, tosiendo y riéndose a la misma vez. Los demás se ríen de él. Una joven cae al lado de su novio y se trata de abrir el cuello para respirar pero no puede dejar de reír. Su novio se ríe y pronto cae desplomado encima de ella. La cabeza de uno de los empleados cae sobre el escritorio, con la lengua seca y por fuera. La fila se descompone, las risas se reducen, más personas caen y los que quedan vivos vomitan sobre los cuerpos a sus pies. Se ahogan y mueren.
La boletera mira a su alrededor desierto. Los muertos están apiñados unos encima de otros, cubiertos de sangre y vómito. Las extremidades dobladas en ángulos incómodos, no tuvieron tiempo para acomodarse. Los mira y se ríe.
Me agarra la mano, me habla con una voz ronca y aliento apestoso:
- Con su permiso, ¿conoce de algún trompetista?
Por tres segundos lo miro, mi mente en blanco.
- No.
-Ok, gracias. Tenga un buen día.
Todavía no entiendo…
El genero de ciencia ficción, como se conoce en el siglo 21, era casi inexistente cuando Verne escribió esta novela. Por ende, los factores por los cuales se caracteriza este genero en la actualidad no se encuentran. El contenido no está lleno de violencia rápida y no es tan orientado a la acción, las batallas, etc. El texto se lee rápido, pero gira más en torno a la aventura y a los descubrimientos que hayan los personajes en el camino, en vez de batallas increíbles. La experiencia de esta lectura es más como una clase de arqueología interesante, no tanto como una película que desborda con sangre. Logra entretener al lector solamente con el contenido detallado y refrescante. No utiliza muchos recursos adicionales.
La trama es bastante lineal; un suceso lleva a otro, sin momentos confusos. Se concentra en tres personajes, lo que hace la historia fácil de seguir, y el desarrollo de los personajes bien personal. Es narrada como una anécdota, por lo que un lector astuto puede adivinar que, por lo menos el narrador, sobrevive. Mientras la historia progresa, los descubrimientos y los peligros amplifican en intensidad, creando una anticipación en el lector que va aumentándose sutilmente y llega desprevenida.
En la obra de Verne, se puede notar el lenguaje antiguo del siglo 19, pero no se apodera del contenido. No abunda con palabras innecesarias, y va directo al grano. La síntesis se puede ver claramente, lo que puede significar influencias, o interés, en la literatura moderna. El primer indicio de la síntesis se puede notar en el título. El título es un resumen de la novela. Con leer el nombre, se sabe inmediatamente lo que ocurre en la historia. No utiliza retóricas, símbolos, ambigüedades, etc. No pierde el tiempo del lector.
La novela es narrada en primera persona-secundaria, un punto de vista inusual y difícil de utilizar. El sobrino del científico Lidenbrock, Axel, nos cuenta la aventura como si él mismo fuera un personaje secundario. Esto no significa que no tiene importancia en su relato.
La novela cuenta la historia de un descubrimiento científico increíble y de la aventura de tres exploradores -Lidenbrock, Axel y Hans-, llena de peligros, acción y elementos fantásticos. Todo ocurre en el año 1863. Aunque comienza la historia en Hamburgo, los personajes viajan a diferentes áreas de Europa, hasta llegar a Islandia. Desde este momento en adelante, los personajes reanudan su trayectoria dentro de las cuevas y los tubos subterráneos de un volcán.
Verne no rompió estándares lingüísticos y no creó un personaje que perduró en el tiempo. Lo que sí hizo fue escribir una novela que fue reconocida mundialmente, que influenció un genero literario y que lo llevó a ser considerado por muchos como el padre de la ciencia ficción.
Cuando el profesor Lidenbrock se apodera de un libro antiguo islándico de Snorri Sturluson, quien supuestamente había encontrado la manera de llegar al centro de la tierra, se obsesiona con descifrar el texto. Finalmente logran obtener las coordenadas precisas, y con la ayuda de un guía llamado Hans Bjelke, encuentran la entrada al primer túnel por el cual comienzan a descender. A medida que atraviesan diferentes túneles y pasadizos, encuentran evidencia de las diferentes etapas del planeta tierra y de las diferentes especies que abundaban en el pasado.

El texto ha sido tan debatido que realmente es casi imposible dividir cuales son los temas centrales y cuales no. “El viaje hacia el centro de la tierra” se puede interpretar como un reto a la ciencia de esos tiempos. Muchos lo consideran simplemente un elemento simbólico. ¿Era el viaje hacia el centro del mundo en realidad un viaje hacia el centro de sí mismo? El querer explorar, aventurar, encontrar, esas ganas íntimas del profesor, se pueden mirar como una búsqueda hacia el centro de él; una búsqueda interna. Puede representar la investigación infinita de la ciencia; evidencia de que siempre hay algo que buscar, que encontrar, que no se debe quedar la sociedad complaciente en un punto en el tiempo.
Tal vez se ha complicado la teoría de esta novela a una severidad que no era la intención del autor. Por eso todo es una especulación. No te quedas con un sentimiento de moraleja, no sientes que hay unos valores que el autor te está queriendo empujar. Tal vez sólo es una aventura que entretiene.
En mi opinión, el conflicto principal de los personajes es la supervivencia; tienen que salir vivos. El profesor se concentra tanto en su búsqueda, que a veces, si no fuese por sus acompañantes, hubiera muerto. La obsesión inicial, de ver si realmente existía un camino hacia el centro del mundo, se convierte en una lucha continua para sobrevivir. Creo que el tema secundario podría ser algo tan simple como una moraleja conocida: “La curiosidad mató al gato”. No todo lo que parece ser algo, necesariamente es lo que parece ser. El juego y la aventura se convirtió en un peligro real. Incluso, cuando el profesor pierde esperanzas de volver a la superficie, está dispuesto a dejar todo atrás por tal de salir. Se da cuenta de que su tenacidad torpe podría significar la muerte de no sólo él, si no de su sobrino. Todo cambia en torno a encontrar una manera de salir, y se olvidan de la gloria, de la diversión inicial.
Claro, los descubrimientos tienen su recompensa al final, cuando todos son reconocidos mundialmente y abren las puertas al hallazgo más importante en la historia. Verne convierte a sus personajes en héroes pero el grueso de la historia es una lucha contra el tiempo para salir con sus vidas intactas.
En mi opinión, todavía la novela es mejor que muchas otras obras publicadas en el sigo 20. Tiene ingenio, trama, acción, credibilidad difícil de duplicar y muchos otros rasgos que hacen la obra una joya. Increíble que algo que se escribió 145 años atrás todavía preserve ingenuidad y pueda entregar una historia tan llena de fuerza e impacto.
Verne no rompió estándares lingüísticos y no creó un personaje que perduró en el tiempo. Lo que sí hizo fue escribir una novela que fue reconocida mundialmente, que influenció un genero literario y que lo llevó a ser considerado por muchos como el padre de la ciencia ficción. Fue escrita en un momento donde la ciencia era ineficiente, tenía mucha especulación. La novela fue un salto en el tiempo, un empuje hacia el futuro. Por muchos años, hasta se pensó que lo que decía Verne era arqueológicamente correcto. Tardó años para poder comprobar que los datos eran falsos, e imposibles. Gracias a que Verne decidió inventarse que había un camino hacia el centro de la tierra, y decidió utilizar la ciencia como el medio para darle verosimilitud, es que ahora podemos apreciar las maravillas científicas que nos rodean, y observar la fantasía desde un punto de vista único.
El lenguaje es complicado. Fuentes utiliza tantos detalles y comparaciones que tienden a distraer al lector de la trama. No que la trama sea algo tan increíble que se vea afectado por una distracción, o dos. Abunda demasiado en descripciones que logran, de una manera u otra, pintar un escenario pero entre los miles de detalles innecesarios y las metáforas que siempre hacen alusión a cierta parte femenina, sólo se encuentran unas historias que resultan ser simples, y hasta ordinarias. Los cuentos quieren parecer más misteriosos de lo que son. Desafortunadamente, el resultado es predecible y carece de sorpresas. Si éste era el propósito de Fuentes, pues lo logró.
Abunda demasiado en descripciones que logran, de una manera u otra, pintar un escenario pero entre los miles de detalles innecesarios y las metáforas que siempre hacen alusión a cierta parte femenina, sólo se encuentran unas historias que resultan ser simples, y hasta ordinarias.
Los métodos literarios utilizados se ven repetidos en varios de los cuentos y no son muchos. Más de un cuento está escrito en forma de diario, otros en primera persona, y el último en segunda. Nunca logra hacer que te envuelvas completamente en el texto. Siempre sentí que estaba leyendo. No me hizo olvidar el mundo. Lo contrario, me vi hasta brincando párrafos en ciertas partes, sin afectar la trama.
No puedo decir que veo influencias de la literatura de ciencia ficción moderna, o de los elementos sobrenaturales que tanto anuncia, aunque hace referencia a ellos. Un cuento de unos androides, que me hizo pensar: “¡Por fin! ¡Algo interesante!”, resultó ser el peor de los casos.
Admito que aunque no es el mejor libro de relatos sobrenaturales, Fuentes sí experimenta con algunos elementos de ficción, y esa experimentación es bueno verla porque puede influenciar a más escritores a querer hacerlo mejor. Lo único que pido es que por favor nunca más vuelvan a comparar una ventana con una vagina. Hay demasiadas formas mejores de decirnos que la ventana estaba abierta.
-Te tengo una sorpresa -me dijo.
-Ah, ¿si? -!Tremendo!, pensé.
-Ya compré las taquillas para la película.
Quizás en este momento, ocultada entre sus ojos traslucientes y su sonrisa maquiavélica, hubiese sido bien fácil ver su maldad innata. Sonrío brevemente y sigo ignorante a su lado, guiado de la mano como un bebe tonto e inocente.
Ya tenía el ‘popcorn’ en las manos y un refresco grande para los dos.
Todavía, al día de hoy, me pregunto por qué no miré detenidamente la señal del boletero que nos dejó entrar hacia la sala -una mirada de susto; una advertencia silenciosa que, como hombre, debía ser capaz de reconocer.
Tampoco sé cómo no vi el nombre de la película brillando en el aparato mecánico instalado encima de la puerta, que probablemente también me trataba de advertir sobre lo que estaba sucediendo. Como un animalito sujetado por una correa invisible me llevaron lentamente hacia el cuarto terrible. Mi pareja me miraba constantemente, mientras nos acercábamos más y más. Su sonrisa bella cruzándole la cara. Tan linda, ella. Me sentía caliente. ¿Una reacción física por falta de calefacción, o una señal de que estaba cada vez más cerca del infierno?
Entramos al salón de la película y la muy maldita me dejó escoger los asientos. Yo, pensando que disfrutaríamos de una velada interesante, decidí sentarnos en el mismo medio de la fila, en el mismo medio del salón. Teníamos toda la vista panorámica a nuestro alcance y todas las bocinas exageradas rodeándonos. Quizás la última señal que me mandó el destino fue cuando me percaté de que éramos los únicos viendo la película.
Los cortos pasaron igual de desapercibidos que si no hubiesen pasados. Eran iguales a los de siempre: anuncios mal gravados y llenos de gente prematura que no sabe actuar.
Y de pronto, como un disparo en la cara, comenzó la película.
Mis sentidos se convirtieron borrosos, no sabía donde estaba, no podía respirar, un guante de acero me apretaba la garganta y me abría los ojos. Un peso infinito me presionaba en el asiento. Sudaba como loco y el aire se sentía escalofriantemente frío. Forcejeaba en vano contra la fuerza maligna que llenó el salón. Lo único que pude hacer fue un grito de angustia que nadie escuchó.
Comprendí mi desdicha. Logré mirar a mi lado y escuchar a la mujer que amo reírse con una carcajada que chilló como un trueno; como la risa de la bruja malvada que logró confabular a los niñitos para luego comérselos.
Aprisionado, incapaz de escapar, tuve que ver la película…
Patrick Suskind, hijo de reporteros y escritores, demuestra sus genes literatos cuando leemos ‘El Perfume’. Una historia increíble, que no deja de serlo a través del tiempo. Un joven francés, Grenouille, es prácticamente empujado hacia el mundo y rechazado desde el nacer. Lo interesante de él es que nació incapaz de emitir olor. Sin embargo, tiene un sentido del olfato ultra-potente. Además de esta característica inusual, el personaje nos enamora con su carisma y planes egoístas.
La novela es moderna. Utiliza un lenguaje preciso y hermoso. Crea una ambientación perfecta, amplia con descripciones que no son excesivas. Suskind escoge perfectamente los detalles que menciona, y la forma de describir las cosas, para que no aburran al lector, y, sin embargo, crearle una visión exacta del paisaje o de la localización. Más importante que todo lo demás es que la mayoría de los detalles son de factores olfativos. El texto completo es basado en olores.
Es casi surrealista el nivel de detalle que esta novela contiene. Todos los olores que Grenouille encuentra, todos los componentes de diferente perfumes, las combinaciones nuevas, los procesos de creación, las herramientas, los olores del mundo… es tan fabuloso ver tanto detalle expuesto de una manera tan original, que causa un poco de delirio. Suskind es un maestro, y de los pocos que puede decir que logró hacer que sus lectores olieran su novela.
Al igual que de olor, él carece de amor, y pretende hacer que lo amen si crea un perfume que cause esa reacción.La novela es narrada en tercera persona, omnisciente. El autor nos deja saber todo sobre todos los personajes. Desde sus pensamientos, hasta sus muertes inevitables. Es bastante fácil de leer, sin interrupciones irritantes, ni temas que nos alejen del conflicto central. Todo ocurre de una manera que tiene que suceder.
El joven Grenouille es un pobre ezclavo por la mayoría de su vida infantil, hasta que logra, gracias a su rasgo importante, conseguirse un lugar bajo la tutela de un gran perfumista, Baldini. Aquí comienza a aprender a controlar su don, y cómo utilizarlo para su provecho. Comienza a poder dominar las emociones humanas, creando olores específicos. Luego el joven tiene unos impulsos incontrolables que lo llevan hacia convertirse en un asesino, para poder crear el mejor perfume del mundo.

La trama se puede ver de muchas maneras diferentes pero, en mi opinión, el perfume que crea Genouille simboliza el amor que él busca por toda su vida. Al igual que de olor, él carece de amor, y pretende hacer que lo amen si crea un perfume que cause esa reacción. Al darse cuenta de que no puede, se rinde y acepta el final inevitable. Nunca lo amaron, y él nunca amó.
Se tocan muchos temas secundarios, como el interés, la codicia, la hipocresía, etc. Todos estos pueden ser sólo una mascara liviana para Suskind poder crear un ambiente irritante para Grenouille. También pueden ser una crítica a la humanidad. Estos son debatible, y realmente no son tan impresionantes como el dolor interno de Grenouille.
El personaje desea ser amado y no lo consigue. Decide crear una manera para crear el amor pero es imposible porque él no siente amor. Esto se demuestra perfectamente cuando se convierte en un asesino. Le ‘roba’ el olor a muchachas jóvenes, para su propio interés. El hecho de que no le importa que mate a seres humanos, los que él tanto quiere que lo amen, demuestra una frialdad incomparable. Realmente no le importa la vida humana, excepto la de él. Todo su conflicto es egoísta. Él busca crear una manera de que lo amen, no crear un amor que se pudiera compartir.
Cuando salió la novela en el 1985, recibió una fanaticada inmediata. Todavía, más de 20 años después, es buscada y considerada una obra maestra. Empujó la literatura un poco más, al demostrar una forma original de contar una historia. Muy pocas realmente pueden sostenerse al lado de esta novela, especialmente las obras más nuevas. Considerando que fue publicada casi en el siglo 21, se siente bien encontrar una novela como ésta, que tiene la capacidad de despertar nuevamente el interés en la lectura.

Hello.
I don't necessarily intend to make some kind of breakthrough blog here. However, I just want to write about what I want to write about. Yes, I WILL write in english and spanish, so be prepared.
What exactly do I want to write about?
Well, hopefully stories and info on Fantasy & Science Fiction in general. Maybe a rant or two...
All these things interest me, and I KNOW there are others who also find it appealing....there just HAS to be other people like me...
I hope you find it interesting.
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